La conocida como crisis de las subprime ha tenido un efecto devastador en el mundo del automóvil. Ha producido que la venta de coches caiga de forma vertiginosa, no sólo porque los bancos han endurecido sus condiciones para prestar dinero, sino sobre todo porque tanto hablar de crisis, ha creado un sentimiento de pesimismo en todos los consumidores que les ha llevado a retrasar los gastos importantes pero no necesarios. Por ejemplo, la compra de un coche nuevo. El sentimiento general es, "puedo aguantar un año más con mi antiguo coche".
El problema es que las grandes compañías de automóviles tienen un número de fábricas y de empleados que mantener y a los que pagar, por así decirlo, tienen una gran cantidad de gastos fijos, muy difícilmente reducibles en un espacio de tiempo tan corto.
Ha sido la reducción en picado de las ventas lo que ha provocado grandes aumentos de stock y la no entrada de nuevo capital lo que ha sumido en una crisis tan profunda como inesperada hace 12 meses.
Hoy por hoy, el futuro del automóvil es muy negro. No basta con decir vendrán tiempos mejores, porque las empresas del automóvil necesitan hacer grandes inversiones para desarrollar nuevas tecnologías que implementar en sus nuevos automóviles, sin estas grandes inversiones están perdidos. Pero, ¿cómo hacer inversiones sin entradas de capital?.
Este sector va camino de un gran ajuste y aunque ante las grandes crisis suelen presentarse las grandes ocasiones, personalmente me mantendría alejado de todo lo que esté relacionado con el mundo del automóvil hasta 2010.